"Si las puertas de la percepción se purificaran todo se le aparecería al hombre como es, infinito."
Aldous Huxley

miércoles, 15 de febrero de 2012


Y me quedo mirando el abismo que se deja entrever por un huequito ubicado en la esquina inferior de la ventana. Pienso que quizás soy muy pequeña para entender.
(El toca discos empezó a sonar) En esos momentos se desencadenan unas secuencias de acciones diminutas, ínfimas, que condensan la habitación de una agradable levedad. Antes que todo ocurra un silencio inaudible se hace omnisciente. Y de repente: un hilo fino, recto, perfectamente quebradizo sin aviso alguno rompe la inmovilidad. Y mis ojos sólo miran ese lugarcito donde entra o sale luz. Y luego pienso que todo puede caer. En un par de palabras puedo decirte al oído las cosas más perversas que jamás hayas imaginado. O puedo susurrarte cosas en tus labios fríos con la mismísima voz que hace hablar a la muerte. Como quieras que sea, puedo hacer todo eso, puesto que mi mundo no acaba en un par de palabras.  Buscaras huir del destino que trazan mis manos cuando dibujan en tu espalda el recorrido hacia la eternidad. Pero olvidas, como siempre, que soy yo quien te indica hacia dónde ir, qué esquivar, dónde acelerar y cuándo frenar. Es fácil perderse en la inconstancia de la rutina. Caminar hacia arriba parece una tarea sencilla sólo para aquellos desprevenidos que saben que las cosas imposibles  no existen. En cambio tu ser, siempre tan arraigado al mundo material, siempre tan adoctrinado, se debate todo el tiempo entre las cosas insignificantes que asechan lo mundano.  Quise salvarte y mostrarte las  ventanas que se abren en medio de este bosque enmarañado que trazamos juntos esa tarde naranja de otoño.  Es que todavía no comprendes: en cada trazo condensado de pintura oleosa dibujamos algo más que puntos, algo más que líneas, algo más que figuras, colores y tonos. 
                                                                                                                                                         Andree

miércoles, 8 de febrero de 2012

Hola. Soy Andree, y estoy girando ....

Hola soy Andree y chocolates, amor, miedo, audacia. La desilusión, la alegría, el fracaso  y la niña pequeñísima que gira acompasada-mente con la música que suena por el comedor de la casa y sube las escaleras y trepa mis pies y se mete en mis huesos y sale para introducirse en los dos globos que sostengo en mis manos.(Mentira, no hay escaleras, o sí. Quién sabe.)

¿Estoy arriba o abajo, delante o detrás?
¿Arriba o abajo de qué?
¿Del comedor?


--El comedor esta arriba de la tierra, y debajo del espacio
------y la tierra está abajo del espacio,pero también arriba,
----------o sea que estoy abajo y arriba de todos lados, delante y detrás de todas las formas.

Siempre esa necesidad de saber dónde poner los pies, todo para llegar a la conclusión de estar empapada espacialmente de límites que no existen. Y despues, acto seguido, me convenzo de lo siguiente: No hay principios ni finales, porque no hay tiempo ni espacio.

Hola, soy Andree y estoy girando, mientras gira la tierra al rededor del sol y las dos giramos, yo para un lado, ella para el otro, y ahí descubro algo mágico: estamos bailando.